Qué regalar en un bautizo ortodoxo si tú no eres ortodoxo
En una familia rumana, ucraniana o griega el icono no es un detalle decorativo: es el regalo esperado. Estas son las reglas que conviene conocer antes de elegir, y los tres errores que se cometen siempre.
En España viven más de un millón de personas de tradición ortodoxa. Solo de rumanos hay más de seiscientos mil, y la red de parroquias ortodoxas rumanas ha pasado de sesenta y ocho a ciento veintinueve en una década. Si trabajas con alguno, si tienes vecinos o si te han invitado a un bautizo, tarde o temprano te toca elegir un regalo. Y aquí el regalo no es un juego de toallas.
El icono es el regalo, no un detalle
En la casa ortodoxa hay un rincón, normalmente orientado al este, donde se colocan los iconos de la familia. No es un adorno: es un lugar de uso diario. Un icono regalado en un bautizo entra en ese rincón y se queda allí durante décadas. Por eso se agradece y por eso se mira con atención.
Regla uno: el santo del nombre manda
Al niño se le pone el nombre de un santo, y ese santo lo acompaña toda la vida. Su fiesta, el día del santo, se celebra a veces con más peso que el cumpleaños. El regalo con mejor acogida es el icono de ese santo concreto. Si el niño se llama Gheorghe, San Jorge. Si se llama Maria, una de las advocaciones marianas. Preguntar el nombre completo antes de comprar no es indiscreto, es lo correcto.
Regla dos: si no sabes el nombre, ve a lo seguro
Dos piezas funcionan siempre y no fallan en ninguna casa ortodoxa. La primera es la Virgen de la Ternura, la que sostiene al Niño mejilla contra mejilla, que es el icono de madre por excelencia. La segunda es el Cristo Pantocrátor, que es el icono que preside. En un bautizo, la primera es la elección natural.
Regla tres: las inscripciones importan
Un icono para una familia ortodoxa debería llevar las letras correctas: ΜΡ ΘΥ junto a la Virgen, ΙС ΧС junto a Cristo, y el nombre del santo escrito sobre la tabla. Una pieza sin inscripción, o con una inscripción inventada, se detecta al instante y deja en evidencia al que la regala. Es el detalle que separa una imagen religiosa decorativa de un icono de verdad.
Los tres errores de siempre
El primero es regalar una figura de bulto. En la tradición ortodoxa la imagen sagrada es plana, sobre tabla. Una talla exenta es un objeto católico y en ese contexto resulta extraño.
El segundo es elegir por el marco. Un marco dorado con relieve no mejora nada. Lo que se mira es la tabla, el canto y la superficie.
El tercero es acertar con el santo pero equivocarse con el calendario. Buena parte de las parroquias ortodoxas rumanas y griegas celebran en fechas distintas a las católicas. Si el regalo va vinculado a una fiesta, conviene confirmar el día.
Sobre el tamaño
Para un bautizo, la medida habitual es una pieza de mano o de mesa, no un formato de pared. Se entrega en la ceremonia, se lleva a casa y se coloca en el rincón. Los formatos grandes se reservan para bodas y para la casa nueva.
Y sobre el precio
Un icono de taller en tabla preparada, con inscripción correcta y acabado manual, se mueve en una banda razonable y no hace falta ir más allá. Lo que se valora no es cuánto costó, es que esté bien elegido. Y eso depende de haber preguntado el nombre.
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